Juventud y compromiso

IMG_0611.JPG

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar
abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con Dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan
abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

Mario Benedetti

Anuncios

¿La solución?

IMG_0526.JPG

No es la persona que tu creías que podía ser, no coopera, no ayuda, no es lo mejor para los niños, no pasean como te gustaría, tiene modos y costumbres muy diferentes a los tuyos.
Hay muchas veces dentro de una relación de pareja en la cual, la rutina a veces y la desesperación otras, invitan a reconsiderar lo que en algún tiempo, que ahora parece lejano, fue una buena opción. Se quiere dejar de lado la relación y existe la convicción de que ya ha llegado el momento de tomar decisiones drásticas.
Ya lo intentaste todo, quisiste seguir indicaciones de expertos o de conocidos aún cuando unos no sean lo otro.
La tan manida opción de la comunicación la probaste hasta con cierta devoción y los resultados no sólo fueron nulos sino que hasta parecía que contraproducentes.
Es cuando llega a nuestra mente la opción del divorcio. Parece no haber otra opción.
Aquí en este punto empiezas a recolectar justificaciones de que tu pensamiento es adecuado y hasta justo: es que no coopera, es intolerante, necesito mi libertad, no da atención a los niños, no me hace caso.
Tratas de que tu pareja frene esta tendencia y quieres hablar y platicar y reencontrate, pero no, aparentemente no hay nada del otro lado.
El siguiente gran paso es el abogado. Aquí se presenta una situación muy especial. El abogado está para ganar tu caso no para salvar matrimonios. Si ya decidiste que quieres terminar tu relación, el abogado te va a ayudar a que eso pase a veces a costa de lo que sea, de lo que sea. Algunos dicen linduras como las siguientes: usted va a decir que le engañaba, que no cooperaba en casa, que no aportaba dinero, que le maltrataba, que le insultaba o incluso que le golpeaba. Ante tal situación hay veces que da cierta culpa por tener que hacer o decir estas cosas. Pero cuando se encuentran en los juzgados te enfrentas con decepción que a tu pareja le ancosejaron lo mismo o algo parecido y a diferencia tuya no se tienta el corazón y le ves decir todas esas cosas de ti que tu no quisiste decir. Entonces se acaba todo vestigio de cariño que había y contraatacas con todo lo que te sugirió el abogado y hasta le agregas de tu cosecha. Evidentemente el problema se hace mucho mayor: ya no estás ante la persona que alguna vez creíste conocer y lo más triste es que a la otra persona le pasa exactamente lo mismo.
Durante el juicio los problemas aumentan exponencialmente y es pleito tras pleito. Ya quieres que todo esto acabe. Que llegue el divorcio.
¿Pero qué crees? Al llegar, por fin, el divorcio, se reinician, los problemas y se presentan unos nuevos y lo que es peor, magnificados: ¿Quien se queda con los niños? ¿Quién se queda con la casa? ¿Cómo se van a repartir los bienes? ¿Qué es de quién? ¿Qué días van a ver a los niños? ¿De quién depende la manutención? ¿Qué es un derecho? ¿Qué es una obligación?
¿De quién es el derecho? Mío. ¿De quién es la obligación? De la ex pareja.
Entonces, ¿de qué fue solución el divorcio?
¿Esto quiere decir entonces que el divorcio nunca es opción? No. El divorcio es una opción e incluso una opción viable. Pero no es La Opción. Muchos de las dificultades, crisis y rutinas de la vida son fases que el matrimonio tiene que transitar para pasar a fases subsiguientes. No hay camino fácil. Tiene que haber disposición a pasar a otros niveles y sobre todo paciencia. Aquí es cuando la mayoría de las personas pregunta: ¿y qué hay cuando la otra persona no quiere cambiar? En las relaciones humanas este orden no funciona. Si quieres cambiar o mejorar las relaciones a las que perteneces debes cambiar y mejorar tu primero. Esto casi es una ley. No puedes exigir cambiar de allá para acá primero. Eso simplemente no va a suceder así.
¿Qué hacer entonces? Pues desde el principio es preciso recurrir a la ayuda de un profesional o de algún apoyo moral de tu comunidad, tu decide. Lo que sí no debes hacer es quedarte con la única opción de amigos o conocidos ya que ellos no tienen ni la perspectiva, ni las herramientas para ayudarte a ver las cosas de otros modo o para reencontrarte con tu pareja. Por último, debes tener cuidado en no querer arrastrar a tu pareja en la búsqueda de ayuda. Hazlo tu primero. Por ti y para ti.